jueves, 31 de octubre de 2013

Precede
la sombra al solsticio
que, tan servicial como trunco
nos deja varados
       varadas
a medio camino entre
la muerte y la risa.
Esconde en sí,
en su ceño,
en el medio de su cordura
todo lo ajeno, lo más que impropio,
lo que no se nutre más que de verdades
efímeras,
nimias,
tan fútiles como todo lo cierto.
Tan cierto como lo finito,
como las vueltas bien idas
y lo que no ha ido y ha muerto.
No es la negación ni el pretérito
lo que bebe este silencio,
esta noche trunca,
sino el elixir
el mero elixir
de las palabras.
El pasadizo se acota
         se acata
a cada paso
que no es errado tan solo
porque no existe.
La rueda, la manía del puente
proliferará en vano bajo el yugo
de lo que no puede
   no podrá
no será
nombrado.

martes, 29 de octubre de 2013

Podría calificar lo inclasificable como mero recelo de lo acontecido por fuera de los márgenes. Sin embargo, el silencio no clasifica en lo incalificable de la desidia, de lo sustancial del círculo vicioso que nos deja afuera en la primera vuelta.
Podría catalogar de indecible todo lo que he escuchado en pos de un mayor entendimiento, sin llegar a entender lo dicho ni lo catalogado, en pos de captar lo que se me escapa.
Y sin embargo, la captura de lo innombrable cala tan hondo, que otra vez me encuentro tomando la palabra para ocultar el lenguaje; que sin más me encuentro idealizando la inconsistencia para ahuyentar el abismo.
Heme aquí, siendo el rehusamiento de lo que pretendo.