martes, 6 de julio de 2010

La tarde incendiaba los azulejos, y antes de morder el polvo pude enderezarme. Sólo quería escuchar tu voz, y rozar tu brazo sin querer, al caminar hacia el exilio de las mentiras que esconde el crecer, de las mentiras que nos obligan a fingirnos eternos.
Es este sentirme sola el que revuela por los espejos y me acecha de reojo. Es este querer mirarte dormir el que me aturde cuando silbo las canciones que me enseñaron en la cárcel de cristal en la que me sumergieron al nacer. Son los libros los que abrazan más que nadie, y que me llevan a querer gritarte en sol menor.
Es otro día del eterno julio, del eterno invierno, que pasa y pesa como una pérdida de tiempo. Y es por considerar al tiempo como una pérdida que la gente se suicida sin piedad al caer la noche y dar vueltas en una cama vieja, en unos sueños oxidados, en un mar sin nombre ni voz.
Pensaba en encontrarte al despertarme, quizás, por arte de magia. Quizás, por arte del destino o vuelta de ruleta hubieras caído en mi ventana después de la noche. Quizás el viento te hubiera secuestrado y arrastrado hasta mi altar, para jugar a mentirnos y a escondernos, a cambiarnos el disfraz.
Pero desperté, y el día me encontró como nunca, como siempre. Atada a una camilla de clavos que desespera de oírme llamarte en sueños. Corretear entre las hojas que invaden el asfalto es el objetivo de mis vigilias. Tener dónde correr, dónde enterrarme. Tener quién me alcance cuando me voy muy lejos, y no quiero volver.
Luego me piden y me ruegan, me prometen y me someten. Yo caigo. Y quiero caer en tu puerta, arrodillada, mientras resbala la sangre por el cuerpo. Y quizás dejar de sangrar. Y quizás dejar de morirme. O morirme, de una vez por todas.

viernes, 25 de junio de 2010

Lo dije. Como quien no quiere la cosa, medio de refilón, lo escupí. En el momento menos esperado, menos oportuno.

Y sin sentido.

jueves, 17 de junio de 2010

Al enderezarse el camino
se destruyó el paso
que te llevaba a su anhelo.


Inteligible se vuelve el tiempo,
las nostalgias sin sentido,
y los alcohólicos profesos.


La libertad ansiada,
el silencio prolongado,
los abrazos milenarios,
y el arca deshecha.



¿Qué sentido tenía


esperar por ella?

sábado, 5 de junio de 2010

Enemigos de la realidad en el campo de batalla. Competencia de egos en el mismo bando, y el rayo desenvuelve la esencia. En causas comunes renace la violencia de ayer.
Creencias que destruyen el pan de cada día y lo vuelven sal helada en la lágrima del viento. Los susurros no llenan la paciencia, pero la corrompen. Uno se vuelve consecuencia de las palabras que los otros enuncian, y se vuelven propias las angustias que circulan por el tiempo.
¿Cuál es el fin?, se pregunta y les pregunta. Otra gota en la copa y otro ego por rebalsar. Ya no importan los objetivos y sí los medios; ya no hay más meta que ser la meta, el principio y el caminar.
Éramos hermanos sin disfraz y ahora sólo el antifaz nos permite seguir unidos. Todo se volvió confuso y fugaz. La luna es efímera si no se baila al compás.
Dan un paso atrás para no seguir a nadie, y por querer ser seguidos. Es la señal para ignorar.

Los oídos en piloto automático para los que no nos dejan avanzar.

domingo, 25 de abril de 2010

Gatillar el destino en tu sien tal vez te despierte. Las mitologías pesan al paso si no se destapa el caso. Un poco de luna no cae en tus brazos por casualidad. ¿Vas a dejar que se escape? ¿Vas a dejar que me escape?

jueves, 8 de abril de 2010

El humo enredándose en tu pecho se vuelve néctar para el azar. Apostás de nuevo a esa irrealidad, a la cabeza. Todo pasa fugazmente entre una pitada y la otra, y las miradas lo dicen todo: estás a punto de deshacerte. Ya no podés correr tras esa carnada; estás viejo, cansado y de mal humor. ¡Claro! Los pesares se acrecientan a cada derrota.
Ella abre sus ojos, y no estás para verlo. Te fuiste, te acurrucaste en un rincón a llorar como un idiota, arrepintiéndote de tu cobardía. Luchas en tu fuero interno: ¡qué más da! El mundo exterior es mucho peor, no querés saber nada de eso; quizás te quede una pizca de felicidad en tu locura.
Los colores se desintegran, pero ya nada te duele. La agonía se trasnforma en canela; el frío en corazas. El silencio nutre tu ego, y pensás que tu voz es la única, la universal.
Por fin, después de siglos de tortura, tuviste la cordura de gritar.

lunes, 22 de marzo de 2010

miércoles, 3 de febrero de 2010

Tomando distancia puedo discernir el calor que se sitúa entre una y otra sombra. Deambular en silencio por ahí no puede acallar el latido que te desconcierta. ¿Será una brisa lo que estremece el cuerpo? Tal vez simplemente sea el hecho de ser, de sentir que somos, de aferrarnos desesperadamente a la esperanza de ser de una vez y para siempre.
Tus dedos se acercan tímidamente a los míos. O tal vez los míos a los tuyos. Da igual. Se agita el pulso, y se desata la lucha entre la razón que instiga a salir corriendo hacia la tranquilidad, y la sangre que obliga a recorrer el cuerpo del otro sin prejuicios. ¿Quién levantará la blanca bandera del arrepentimiento?
La mirada va más allá de lo visible. Se proyecta en el cielo una danza de hechiceros vestidos de azul. Primero el cuello, luego el abismo. Primero la cintura, luego el mar. El escalofrío que producen las verdades sin tiempo, los solsticios del alma, el cortar el freno sin piedad. Arremeter contra la tormenta; estirar el momento de partir. ¿Quién se atreverá a ponerse en el medio?
El mundo vibra; ya lo ves.

martes, 19 de enero de 2010

Yo he preferido hablar de cosas imposibles,
porque de lo posible se sabe demasiado.
Silvio Rodríguez.
-
-
-
-
En el palacio lejano
tiemblan las cuerdas.
Reposa la angustia
en tu pecho.
¿Libertad?
El sabor amargo
del exilio.
Quisieras volver
a habitar en su alma.
Quisieras volver
a trazar tus pasos.
Elevar el hocico
y sentir el azafrán
regresando hacia el hogar.
Impúdico y errante,
el juego se vuelve cierto.
¡Bienvenidos!

viernes, 15 de enero de 2010

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Jorge Luis Borges
-
-
-
-
-
Y vuelves a incendiar las torres del imperio que se arma en tu ausencia. Vuelves a tentar destinos que insisten en negarte. No puedes volver a ser luz y sombra de esta eternidad; has sido desterrada. El ego no lo tolera; pide que escapes.
Tu nombre se había hecho cenizas, y ahora se incendia en ellas. Al compás de la discusión banal, se mueven tus manos para tocarme. Mis brazos se ponen esquivos; es algo que aprendieron en el frío. El silencio congela el momento, y empiezo a dudar. He de correr. He de quedarme y besarte. ¿Por qué no bajas la mirada?
Es tu vanidad sobre mi orgullo; tu desliz frente a mis ganas de negarlo. El olvido no existe, lo dijeron y lo repetí. Pero sí existe el miedo: miedo a la mentira. Siempre todo fue un engaño a ojos del vulgo. Ahora mis ojos se acoplan a la opinión pública. Esta red de blasfemias a la honradez humana debe cesar.
He de correr. He de besarte. ¿Acaso no es lo mismo? Correr hacia la derrota; hacia el instinto que ha de quebrantarme. Debo obedecer mis instintos. Debo perderme en esa sonrisa.
thesaltamontes-

miércoles, 13 de enero de 2010

Aquí todas las cosas acuden para acariciar y adular tu discurso: porque quieren que tú las lleves contigo. Cada símbolo te ofrece su ala para conducirte hacia cada verdad. Todos los tesoros del verbo se abren desde ellos mismos para ti; todo ser quiere devenir verbo y todo devenir quiere aprender a hablar contigo.
Así habló Zaratustra.

martes, 22 de diciembre de 2009

No asimilo la idea de ser una más que navega en silencio por una agenda repleta de personas que navegan por los mismos charcos que yo. Tal vez puedas asimilar que no lo asimilo. Tal vez. Estaría bueno.

sábado, 14 de noviembre de 2009

De nada sirven ya las palabras que se pierden en el tiempo, la música que quita el sueño. Solo necesito un amuleto errante para gritar mi cobardía, mi herejía. No hay silencio en el miedo; miles de muros, miles de mundos me encierran. Ni palabras ni espadas; ni antídoto ni disfraz. La hora de escapar es esta, mientras todo se apaga. El resto humedecerá su alma, tal vez. No me importa. Ahora puedo justificarme así, sin más.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El reencuentro los tomó por sorpresa. En el instante del amanecer, con el alcohol en su pico de fragilidad, cruzaron las miradas. Era un callejón sin salida la plaza aquella, y los centinelas amordazaban a la locura.
Ella hubiera preferido que el cielo estallara en disparos de amnesia. Él no prefería nada más que el momento, y casi sin voz comenzó a avanzar.
El sendero parecía intransitable, plagado de recuerdos y de historias que se aferraban a sus zapatos e intentaban detenerlo. Ella lo esperaba, indiferente, detrás del sol.
Con la certidumbre del abrazo helado, la cama olvidada se recluía en las tinieblas. Eran turbios los silencios que emanaban del vapor, y a media mañana el reflejo tenía más luz que sus miradas.
Tuvo que saltar la imaginación para no morirse en la superficie. Quería ahogarse en las entrañas de un milagro gastado.
Los ruidos de los quehaceres diurnos no tenían nada que interrumpir. Cuando el misterio se muere y el silencio otorga, es hora de partir.

viernes, 21 de agosto de 2009

"Gott ist tot".

Pimienta en la sangre, para no perder la costumbre. ¿Cómo huele el alma muerta? ¿Cómo logra revivir? Reyes en sus tronos, las coronas en el piso, el sabor amargo del seguir desnudos hasta el fin.
Calla el alba para escuchar los sollozos. Los carceleros se conmueven al dar los golpes reglamentarios. Algo anda mal; alguien se atreve a sonreír. ¿Será la primavera capaz de tragarse todo el averno?
Este paso es decisivo. Son centímetros grabados de libertad. Es el sendero hacia lo perdido. Suenan las cadenas contra el asfalto; se escuchan chapotear pies en la sangre azul. ¿Quién ha muerto? Algo anda mal; se percibe el miedo.
Un rayo de luz avanza y rompe todo a su paso. Caen las torres y los alfiles, los usureros del alma y los arrebatadores de sueños. El suelo tiembla y exige piedad. ¿Qué nos dirá el diccionario?
Dios se estrella contra el piso y lo escupen. ¿A quién le importa su perdón? Los muertos cabalgan hacia el sol; quieren ser sin recelos. La comunidad se reúne para verlos perderse en el tiempo. Tal vez así descubran la verdad.

lunes, 10 de agosto de 2009

Eclissi

Te tengo enfrente, tu voz entre mis manos, y sin embargo mi alma se disgrega en el tiempo, buscando recuerdos de tus otras caras y tus otros sueños.
Ya jamás he de congregar mis añoranzas en tus ojos; no puedo mirarte. El eclipse se acerca con cautela, pero se percibe en el aire. Las cenizas ya empañan las pupilas. Pronto tendremos la oscuridad precisa para disimular.

domingo, 2 de agosto de 2009

Quisiera llegar más allá. Las murallas que me empeño en derribar crecen a cada golpe. Ya no sé qué intentar. Me encuentro vacía de soluciones en un arca de sueños que combaten el desamor que intenta filtrarse. A veces me vuelvo incorpórea y floto hasta el abrazo; a veces me suicido sin piedad, una y otra vez, ayer y mañana.
Me gustaría pensar que detrás del hueco en tu pecho hay algo que late. Pero ya no puedo pensar más; no puedo llorar más. Nunca puedo ir más allá de mí, y quiero que te sumerjas en mi alma y decir que tengo a alguien en algún lugar.
Vivo sonriendo y hablando. Tal vez hablo demasiado. Y tal vez no tengo nada para decir. Pero soy yo, soy un ser humano. Debería importar; debería significar algo. Hay una gran distancia entre el deber ser y el ser. Sólo se unen en la ficción, y alcanza el viento para separarlos.
Quisiera ser un pedazo de tu sombra, o tu silencio, o algo que no sea tan frágil como ser un pedazo corpuscular de un recuerdo entre otros miles. Pero estoy condenada a ir y venir entre lo mismo, revolviendo colores en silencio, derramando lágrimas en las palabras que repican en el torbellino de carencias que sacuden las soledades.
Tal vez algún día te irás. Pero, ¿cómo hará para marcharse tu voz? No se irá mientras yo no me vaya, y sólo soy un recuerdo. Los recuerdos no se van; yo no me voy; tu voz no se irá; vos… ¿Vos?

viernes, 24 de julio de 2009

Me atrapé en una mentira haciendo abuso de mi soledad. De repente siento que ya no puedo alcanzar a nadie. Todo está muy lejos de mí. El silencio llega a abrumar a veces, y que lo haya elegido no significa que me agrade. Quisiera creer que fue la única opción que tuve, pero sabemos que me gusta jugar a engañarme, y tratar de expandir mi engaño más allá de las medidas de lo razonable, de lo posible.
Sería difícil que enumerara todas las cosas de las que me arrepiento. Está en mi naturaleza cometer errores evitables para refugiarme en la melancolía y sentirme incomprendida. Parece ser una especie de cueva oscura que hace las veces de hogar.
Y un terremoto interno hace que cuestione mis ideales, mis contradicciones. ¿Hasta dónde llegué? ¿Hasta dónde puedo llegar? Secuencias de imágenes que intentan hacerme ver que no soy más que un espacio en blanco me profanan la existencia.
Ya no hay nada que decir.

jueves, 16 de julio de 2009

Estabas ahí
y no notaste que yo también
estaba donde estabas.
Me convierto en sombra pasajera,
en peregrino silencioso.
Yo estaba donde estabas,
y no era más que eso,
no más que un pedazo de tu silencio.
Sólo soy un trozo más
de tu arrogancia.

lunes, 13 de julio de 2009

La luna no es suficiente
para mis propósitos.
Espero esa canción
para romper este silencio,
y decir con palabras de otros
lo que tengo para decir,
porque las mías no alcanzan.
Y sin embargo,
esbozo estas líneas
porque también quiero decir nada
cuando intento decir algo.

domingo, 12 de julio de 2009

Creo que no sé expresarme. Ni dar consejos.

viernes, 3 de julio de 2009

(...)¿cómo era posible? ¿Cómo me podía haber pasado esto a mí, el joven alado, el poeta, el amigo de las musas, el peregrino del mundo, el idealista apasionado? ¿Cómo se me habían acercado, tan despacio y a hurtadillas, esta parálisis, este odio contra mí mismo y contra todos, esta obstrucciónd e todos los sentimientos, este hartazgo malicioso, este infierno mugriento de desesperación y vacío sentimental?

El Lobo Estepario - Hermann Hesse

Está bueno reencontrarse con un libro amigo...

domingo, 14 de junio de 2009

24-05-09

Tus ojos se enredan con una mágica tristeza con las luces que estremecen a los espectadores. Está todo listo, el telón se corre, sales a escena, y todos salimos atrás tuyo. Esta representación no es más que una prolongación de la vigilia, del silencio abrumador que nos envuelve en las sonrisas gastadas que nos obligan a esbozar. No somos más que trazos de esa penumbra que se nos arraiga y nos destierra de la realidad que fingimos cada día.
Y ahora estamos en el escenario, y tenemos que actuar de nosotros mismos, y nos olvidamos. A nadie le sale su papel. Tus ojos están ahí también, pero no miran, o no me miran. ¿De qué sirven tus ojos si no me miran? Podría arrancártelos, y lo haría sin salirme de mi personaje. Pero no, mi otro yo, el de la vida real que es más ficción que esta obra improvisada, me lo impide. A tal punto ha llegado a tragarme esta máquina que se alimenta de pasiones para producir lucecitas de colores que los idiotas miran maravillados.
Bailamos todos, y todos bailamos igual. Quiero tirarme del escenario, quiero salir de la ilusión, pero no puedo. Me sacaron de mi casa y me obligaron a ser yo, para que todos lo vean. Tiemblo cuando me doy cuenta de lo terrible que es esto. Ya no puedo escapar, ya me saqué la ropa, ya estoy desnuda ante todos. Sólo me falta quitarme la piel.

martes, 9 de junio de 2009

Falta de Comprensión (namber chu)

Evito pasillos para no cruzarte, como si eso fuera a calmar mi desasosiego. Hago apuestas, me río y juego a alejarme. Estoy arrodillada ante otra sonrisa, otros ojos, más puros que los tuyos, sonrisas que a mí me sonríen, ojos que a mí me miran, y a nadie más. Y vos ahí, deambulando por etapas, no me dejás sonreírle ni mirarla enteramente. Ella se fragmenta y se confunde con vos, se mezclan en el infinito; me comparten, o yo las comparto en secreto.
Nuca supe dividir por dos cifras.

jueves, 4 de junio de 2009

Es el paso del tiempo, que se convierte en mochila. Los recuerdos se transforman en sensaciones nuevas, pero ya no dan nada. Cuando viene a mi memoria esa noche en que me dijiste adiós cruelmente, no me abruma la desesperación que sentí entonces, sino una melancolía extraña que condena la razón a entorpecerse.
Todo es el paso del tiempo; son los mitos que nos consuelan; los cuestionamientos que aniquilan los mitos; la alegría de antaño en una cajita; la arena del reloj que se escurre en el ocaso; la tristeza de saber que mi esperanza no es ni será más que horas y siglos de añoranza.
Un cronómetro en el alma, y una daga envenenada en el cuerpo. Tu ausencia no es más que eso: una cuenta regresiva sin ceros.
30-05-09